El denunciante de drones que fue víctima de un duro confinamiento finalmente es liberado de prisión
Kevin Gosztola
Marzo 5, 2024
El caso de Daniel Hale fue parte de una continuación de la guerra del gobierno estadounidense contra los denunciantes bajo el presidente Joe
Biden
El denunciante Daniel Hale fue liberado de prisión en febrero después de pasar 33 meses en
algunas de las condiciones más duras de confinamiento jamás impuestas sobre una
persona por divulgar información clasificada a la prensa.
Hale todavía permanece
en custodia federal, pero está viviendo en una casa de confinamiento hasta julio.
Aunque Departamento de Justicia del presidente Donald Trump imputara a Hale, su caso se convirtió la primera gran condena de la Ley
de Espionaje asegurada por fiscales bajo el presidente Joe Biden.
En un artículo
de opinión para Al Jazeera English, Hale marcó su libertad
comparándola con la decisión del consejero especial Robert Hur de no recomendar
cargos contra Biden por mal manejo de información clasificada.
Hale destacó las similitudes entre lo que él hizo y lo
que Hur dijo que Biden hizo e ilustró poderosamente el tratamiento disparejo
que sobrevivió.
Tanto Biden como Hale mantuvieron información clasificada “fuera de una instalación segura” en sus hogares y oficinas. Ambos
hablaron con un reportero acerca de la información. Ambos expresaron preocupaciones
acerca de la política oficial de los Estados Unidos, con Biden objetando el
“aumento” del 2009 en Afganistán y Hale objetando las
“consecuencias” de prolongar la guerra.
“A Biden lo dejaron ir porque no quiso lastimar a nadie”, escribió Hale. “En contraste con las mociones pre-juicio del gobierno
en mi caso argumentaron que no se me permitiera presentar evidencia de lo que
llamaron mis ‘buenos motivos’”.
“Con miedo de que mis motivos me hicieran parecer muy compasivo ante un jurado, a mí — como a cualquier otro denunciante
antes de mi — lo dejaron sin defensa debido a un
tecnicismo legal en la manera en que está escrita la ley. Sin ninguna otra
opción, me vi forzado a declararme culpable para evitar un juicio costo e
imposible de ganar”, recuerda Hale.
Hale fue un analista de inteligencia de señales en la fuerza aérea de Estados Unidos. Fue enviado a Afganistán a la base aérea de
Bagram y Hale trabajó, posteriormente, como un contratista para la conocida
firma Leidos. Su trabajo le dio acceso a documentos del programa militar
estadounidense de drones, los cuales compartió con el periodista y fundador de
The Intercept Jeremy Scahill.
Los documentos de los 2010, que Hale reveló, llamaron
la atención por la gran cantidad de muertes de civiles causadas por las
operaciones de asesinato “selectivas”. Por ejemplo, durante “un periodo de
cinco meses” de la Operación Haymaker en el noreste de Afganistán, “casi 90 por
ciento de las personas asesinadas en los ataques aéreos no eran los objetivos deseados”.
Hale también publicó un documento de “guía de vigilancia” que mostraba que “más del 40%” de las personas en la base de datos
del gobierno estadounidense de sospechosos de terrorismo no tenían una
“afiliación a algún grupo terrorista reconocido”. El documento ayudó a los
musulmanes americanos a limpiar sus nombres y obligar a que el gobierno los
quitara de la lista de “no vuelo”.
El 31 de marzo del 2021 Hale se declaró culpable a un cargo de violación de la Ley
de Espionaje. El Departamento de Justicia de Estados Unidos lo encarceló en el
Centro de Detención Alexandria hasta que fue sentenciado a 45 meses de prisión
el 27 de julio.
El Buró de Prisiones (BOP por sus siglas en inglés) transfirió a
Hale a la penitenciaria Marion en Illinois en octubre. Fue colocado en la
Unidad de Manejo de Comunicaciones (CMU por sus siglas en inglés), la cual fue
apodada por los prisioneros como la "Pequeña
Guantánamo" en los 2000 ya que fue establecida por el gobierno del
presidente George W. Bush para prisioneros musulmanes.
Al poner a Hale en una CMU, fue aislado inmediatamente de la red de
apoyo que lo ayudó durante su persecución. La prisión podía evitar que
escribiera artículos para ser publicados o vengarse si le daba a cualquier
periodista permiso para publicar sus escritos.
Noor Mir, una amiga cercada y miembro su equipo de apoyo dijo en
diciembre del 2021 que sus comunicaciones fueron “severamente limitadas”. Mir
fue su único contacto durante los primeros meses en prisión.
A Hale sólo le permitieron dos llamadas de 15 minutos
a la semana y cada una de las personas que contactó tuvo que ser aprobada por
el BOP. Todas las llamadas fueron monitoreadas en tiempo real por el FBI y
cualquier carta o material de lectura enviado a él fue escaneado.
Le escribí un par de cartas a Hale. Una copia de mi primera carta, que envié en noviembre del 2021 no le fue compartida sino hasta
casi un año después. Recibí una respuesta de Hale antes de finales del 2022.
A principios del 2023 le envié una segunda carta. No tengo ni idea si los administradores de la prisión Marion le compartieron la carta.
Frecuentemente compartí artículos con el denunciante de la CIA John Kiriakou
mientras estuvo encarcelado para ayudarle a mantener una conexión con
el mundo exterior y, muy seguido, tuve la oportunidad de enviarle algo de mi
reportaje sobre denúnciates y la persecución del gobierno contra Hale por la Ley de Espionaje.
Hasta que el denunciante de los Pentagon Papers Daniel Ellsberg estuvo gravemente enfermo de cáncer de
páncreas, Hale habló con él cada domingo. Ellsberg fue un “confidente, mentor y
compás moral en los días más obscuros”, según la red
de apoyo de Hale.
Tristemente Ellsberg murió antes de que Hale fuera liberado de prisión. Su encarcelamiento hizo imposible que Hale se reuniera con
sus compañeros denúnciates para honrar al padrino de los denúnciates cuando su familia organizó un memorial.
Desde que Hale fue sentenciado a prisión, el Departamento de Justicia ha intensificado la habilidad del gobierno de ejercer
la Ley de Espionaje para forzar confidencialidad.
El denunciante de la IRS Charles Littlejohn fue
castigado por revelar las declaraciones de impuestos de Trump al New York
Times. Joshua Schulte, que fue encontrado culpable de darle el material de
Vault 7 a WikiLeaks recibió una
sentencia de 33 años por filtrar la información que incluía “fortalecimiento de
terrorismo”.
El Departamento de Justicia ha ignorado llamados de
legisladores, periodistas y defensores de derechos humanos de alrededor del
mundo, quienes han exigido que los fiscales le pongan fin al peligroso caso del
gobierno en contra del fundador de WikiLeaks Julian Assange.
El 25 de febrero Aaron Bushnell, un miembro de la fuerza aérea estadounidense de 25 años protestó la
violencia genocida de Israel en Gaza auto inmolándose en frente de la embajada
de Israel en Washington, D.C. Hale expresó su solidaridad un día después de que
Bushnell se sacrificó.
“Tanto Aaron como yo compartimos una coincidencia en común
que es más ampliamente esparcida a través del ejército americano que en la
clase gobernante, uno hubiera pensado”, declaró
Hale. “El peso de la culpa por los muchos crímenes en contra de la humanidad
perpetuados por nuestro propio gobierno cuelga pesadamente sobre cada veterano”.
“Aaron sucumbió ante la herida más penetrante en el ejército estadounidense — una Hermida moral”.
“Le pido a cada uno de ustedes que honre su memoria viendo sus últimos momentos sin censura. Aaron quería que todos testificaran el
horror de los seres humanos siendo consumidos por flamas, para que no
continuemos a ignorar la realidad de lo que nuestras combas le están haciendo a
los cuerpos de los niños de Gaza por decenas de miles”, concluyó Hale.
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